Mi lista de blogs

Mostrando entradas con la etiqueta Microrrelatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Microrrelatos. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de diciembre de 2013

Buscando un final


    Pertenece a un pasado olvidado, ¿o a un futuro lejano? Pertenece al anhelo de cada latido de su corazón, aquél es parte de un recuerdo que se aleja con cada segundo que transcurre en soledad. Las agujas del reloj giran ignorantes a lo que sucede en derredor, tal vez nada, tal vez mucho. Un tic tac que no pretende detenerse, al igual que la falta de inteligencia de los tontos que creen que el final es feliz. Ese sonido se mezcla dentro de su cabeza con los pensamientos de un amor despiadado, un amor que no quiere ser amado, un amor que no miente.
   Pertenece a la luz de la oscuridad de un cuarto sumergido en los recuerdos de una memoria que cuida cada detalle, cada centímetro de la piel de ella. Intenta recorrer con sus labios secos, escasos de palabras, una vez más el mapa imaginario del cuerpo de aquella mujer que supo entregarse al placer de la felicidad. ¿Cuándo fue la última vez que intentó mirar hacia delante? ¿Hay algo más allá del dolor? Tal vez lo esperan unos ojos claros, con una profundidad inmensa, con una mirada eterna, cansados de esperar... Tal vez no; los peligros de la desconfianza merodean a su alrededor.
   Sí, pertenece a la falta de razón cuando supo que ella había decidido correr hacia nuevos horizontes, derrotada por la grandeza del tiempo. El tiempo, ¿quién pudiera ser capaz de matarlo?
    Pertenece, ¿a qué pertenece...? Hay un abismo delante de su corazón y está dispuesto a saltarlo. Al fin y al cabo será capaz de volar como lo hizo su amor del pasado, o del futuro. Todavía no está seguro. El poder del tiempo, el mismo que consume la vida y deja en el camino, inertes, las acciones nunca llevadas a cabo por sus víctimas arrepentidas de las oportunidades desechadas por la falta de decisión; el tiempo es implacable.
    ―¡Sé tenaz con tus deseos! ¡Desafía la maldita existencia! ¡Enfrenta tu blanca pasión y la roja lujuria que te consume!―se dice por dentro, pero tiene miedo.
    Pertenece al grupo de los cobardes. Pertenece al grupo de escritores que se dedican a derrochar palabras sin sentido una noche de invierno con la esperanza de revivir al menos en sus historias; escribir, la única manera que existe para matar la ansiedad de volver a verla el día de mañana mientras oye el crudo sonido de las agujas del reloj, recordándole que no le queda mucho tiempo para abrazar un nuevo amanecer.
    Se pregunta si algún día ella leerá sus letras y entenderá lo que intentó expresar cuando escribió tales pensamientos. Allí estarán hasta el fin de los tiempos a la espera de recibir una lágrima y colocar el punto final donde corresponde.
   Él es un tonto que todavía cree en los finales felices...

sábado, 7 de diciembre de 2013

Miradas, imágenes y recuerdos: puntos suspensivos

Volver

  Tengo unas ganas inmensas de sumergirme nuevamente en el mundo inimaginable de las palabras, pero el miedo a caer otra vez en las historias donde busco a la misma persona desde hace años no me permite continuar. De fondo se oye una canción que converge a mi mente y alma en un momento que todavía no logro recordar.
  Un punto y aparte no será suficiente para finalizar esta historia. A veces creo que lo mejor sería irse muy lejos e intentar comenzar de nuevo, pero el destino se encargaría de llevarme sus recuerdos hasta donde intentase esconderme. Sé muy bien que debo enfrentarla de una vez por todas. Así son las historias, se entremezclan con mi realidad y no me permiten ver más allá de este velo que oculta los ojos tristes de quien desea hallar la felicidad cuando el reloj diera las doce.
  ¡Maldito este manto que oculta su silueta de mi vista! Al final no podré volver a verla y tendré que conformarme con la imagen que veo en mis recuerdos borrados por el tiempo.
  Todavía sigo sin poder crearla. Todavía sigo perdido en la confusión de esta historia sin final.


Melodía

Cada vez que me voy siento que una parte de mí se queda allí.
A veces creo que lo mejor sería no volver.
Sin embargo, hay algo que no me deja vivir
sin la melodía de tu dulce mirada.
Tal vez sea el miedo a perderte,
tal vez sea la ausencia de tu esencia.

Necesito regresar una vez más,
estoy seguro que no huiré de nuevo;
quiero perderme en tus ojos,
quiero oler tus labios
y tocar tu aroma.
Te necesito y no sé cómo decírtelo sin sonar ridículo.

Pienso en que esto había comenzado como una frase más
y ahora ha crecido hasta superar mis horizontes.
Creo que seguiré sentado aquí mientras el tiempo envejece
y se vuelve una herramienta difícil de manipular,
un arma de doble filo.

Cada vez que me voy de allí,
un latido, una porción de ese tiempo, se muere en mí.


Verte

   Te veo allí, sentada, mientras tu atención se pierde en las líneas que las gotas del agua condensada dibujan en el vidrio al caer; a través del cristal puedo ver la tristeza que huye de tus ojos como el brillo del diamante. 
   Te veo, te contemplo; cuando me observás te evito.
   No puedo hablarte, no debo hablarte.
   Tu mirada también parece esquivarme para no cruzarte con mis pensamientos, una vez más.
   El miedo me invade y la fuerza que debo realizar para resistir la tentación de sentarme a tu lado aumenta.
   Te veo hoy, te vi ayer, siempre estás allí esperando que me dirija a vos.
   Cierro los ojos y una vez más tu imagen se imprime en la oscuridad que olvida la existencia de todo más allá de la imaginación.
   Tengo miedo, tengo miedo de no volverte a ver.
   Tengo miedo de volverte a ver.
   Tengo miedo de que nunca más sea capaz de crearte en ese lugar donde una vez nos dijimos adiós. 
   Las gotas continúan recorriendo el vidrio mientras se dibuja un camino que nunca volveremos a ver con la mirada triste y pensamientos perdidos porque ya no estamos aquí.



lunes, 7 de enero de 2013

251: son palabras


    Y es que no lo puedo evitar, ya no: hay un «Te amo» que quema mi interior y se rehúsa a ser pronunciado por mis labios cuando estás frente a mí. Este es el momento para decírtelo y desahogar mis sentimientos que se mueren en el reino del tiempo perdido. Es hermoso observar tus ojos bonitos mientras te hablo, siento que podría superar todas las eternidades en esta situación.
    Vamos, tomá mi mano que quiero mostrarte lo que tengo para darte. Prometo que te dejaré ir cuando termine. No, no me pongas esa cara o no sé cómo continuaré. Hay una canción dentro de mi cabeza que no deja de sonar. Hay un sueño que no deja de dormir. Y vos estás junto a mí, hasta el fin de los tiempos.
    Si hay una cosa que no soy es poeta pero, a veces, siento que encuentro las palabras correctas para hablarte, aunque debo admitir que necesito un poco de ayuda.
    Quien hoy te habla es mi corazón, no lo puedo controlar. Él te quiere y no se detendrá hasta tocar tu alma; él no quiere tu libertad, prefiere esta prisión en la que muere con la esperanza de que algún día tendrá tu amor. Él quiere dejar en tu alma su huella por siempre. La pasión que lo hace latir parece menguar con el paso de los días.
    Hoy te dije tan poco. No sé qué va a pasar mañana.
    Solo sé que debería dejar de tomar vino en el desayuno.

lunes, 9 de julio de 2012

Fragmentos de un amor que no se olvida




CADA VEZ ES DIFERENTE; CADA VEZ ES LO MISMO:
   Cada vez que te veo siento que todo el mundo desaparece a tu alrededor y ya no me importa nada más salvo tú. Cada vez que me hablas siento que mi cuerpo viaja a un paraíso donde estamos solos tú y yo. Cada vez que me tocas siento que mi piel quiere tenerte conmigo para el resto de la eternidad. Cada vez que estás cerca de mí, mi vida vuelve a tener sentido, aunque este no sea el correcto. 
   Sé suficiente de ti (conocimientos que desearía olvidar y no perderme siempre en los mismos caminos de la decepción de estas letras) para saber que nunca podré tenerte en mi cama cada vez que despierte, pero qué puedo hacer: las ilusiones inundan mi mente y los sueños resplandecen en mi alma al tiempo que mi corazón estalla de amor. Siempre.
...LAS MISMAS PREGUNTAS SIN RESPUESTAS. EL CUERPO NO CUESTIONA, SIENTE, IMAGINA, VIVE...
   ¿Cómo hago para borrar todos esos sentimientos de mí? ¿Cómo hago para olvidarte si estás grabada en mi memoria con el fuego de la esperanza? Esas son preguntas que no puedo responder y no porque no sepa las respuestas sino porque no las quiero escuchar. 
   No tengo miedo a formularte la pregunta que podría cambiar mi vida, sólo le temo a la respuesta que me puedas dar. Sé que debo cambiar porque la distancia entre mi alrededor y yo se hace cada vez más grande. Ya no soy capaz de ver el horizonte porque no existe ante mis ojos. Ya no soy capaz de medir el tiempo porque este se detuvo cuando te vi la última vez.
…PENSAMIENTOS DE SENTIMIENTOS FRUSTRADOS, EL MIEDO A VOLVER A FALLAR PUEDE REGRESAR AUNQUE...
   Ahora mismo mi cabeza funciona más rápido de lo que son capaces de pensar mis manos y me cuesta volcar estas palabras en el teclado con facilidad. ¿Hasta qué punto soy capaz de llegar antes de aceptar que no eres mía? ¿Hasta qué momento soy capaz de perder antes de aceptar que no eres parte de mi destino (al menos como yo te quiero)? Te necesito pero no soy capaz de decírtelo porque no tengo la valentía que antaño me acercó a ti cubierto de sonrisas y alegrías que lentamente se fueron borrando cuando las ilusiones morían al descubrir que tu corazón le correspondía a otro; luego me ahogaba en mi mar de tristeza y caía dentro del pozo de la soledad sin la intención de detenerme y procurando que nadie viniera a salvarme.
   No soy capaz de abrazarte porque sé que tendría que luchar contra la necesidad de sentir tu calor hasta el fin de los días.
...HOY ES EL ÚLTIMO DÍA...
   Hoy me encuentro sentado al monitor con un papel a mi lado en el cual garabateo tu nombre con mis lágrimas, buscando palabras que puedan describir con precisión lo que recorre mis venas cuando te pienso, cuando te siento, cuando te recuerdo, cuando la nada es el todo y el resto eres tú: mi todo. 
   Hoy, por volver a verte lo daría todo, porque si no estás aquí ya nada tiene sentido. Quiero que todo desaparezca para traerte a mi lado, que valga más de lo que puedo pagar. Quiero que todo se borre y solo quedemos los dos amándonos hasta el fin de los tiempos.
...EN EL QUE LA AMISTAD CUESTIONA MIS ACCIONES...
   Mis amigos deben entender que no hay otra mujer, ellos deben comprender que mi encierro me libera de las cadenas de la libertad porque la libertad sin ti es solo es un sueño de los que duermen sin soñar, despiertan sin imaginar y viven sin fantasías. Ellos deben comprender que mi cárcel es tu ausencia, tu silencio y tu partida hacia otros brazos. Ellos, mis amigos, no saben que vivir sin un amor es como si el corazón no tuviera una razón para latir. Ellos no comprenden que, cuando no estás aquí, eres tú la que me ayuda a continuar hablándome desde el interior de mi mente sin reacciones.
...PORQUE JAMÁS LOGRARÁN CAMBIAR MIS RAZONES PARA CONTINUAR....
   Es posible que hoy no esté bien. Es probable que algún día quiera continuar sin ti a mi lado aunque ahora lo dudo, pero de algo estoy seguro: jamás dejaré de amarte, aunque tenga al mundo en mi contra y yo sea mi peor enemigo.
...AUNQUE YA NO ENCUENTRE EL CAMINO PARA RETORNAR A MI HOGAR.
   Al final sé que puedo vencer.



sábado, 3 de marzo de 2012

Inolvidable



   Intensos deseos recorren mis venas gritando, a través de la espesa soledad, tu nombre. 
   Mi cuerpo es acariciado por la brisa matutina mientras tu nombre es repetido mil veces por los murmullos de las hojas de los árboles. Las nubes recorren el cielo sin detenerse; el color del amor es dibujado en el firmamento, acompañado por una lágrima que cae inevitablemente sobre el dolor.
   La silueta de tu cuerpo está en mis sueños vacíos, sin tu esencia no existe tu amor.
   Recuerdo tus ojos, ventanas del placer del gran amante. Recuerdo tus besos, profesionales en estimular mi piel antes de arder de pasión.
   Tu sonrisa aún es inocente, todavía enamora a los caminos que se dirigen hacia la hipocresía. Todavía creo en mis mentiras.
   ¿Dónde estás que oigo tu nombre pero no te veo?
   ¿Dónde estás que te recuerdo pero no te siento?
   ¿Dónde estás si el amor ya se terminó?
   La brisa arrastra las nubes hacia los campos del pasado expulsando lágrimas de un viejo amor, sembrando los caminos de penas, oscureciendo corazones.
   No puedo esperarte más; nunca regresarás a nuestro hogar porque ya no soy capaz de imaginarte.

sábado, 10 de diciembre de 2011

La Sombra

   Pensar en el mero hecho de que pronto debería bajar del autobús y caminar la calle otra noche más le generaba un estremecimiento que le recorría todo el cuerpo, avanzando por las autopistas de los nervios hasta chocar contra el miedo a lo conocido.
   No era sencillo para él enfrentar nuevamente sus temores, cada noche que debía recorrer por la calle a medianoche, estos se hacían más intensos, más fuertes, más reales. Es difícil, de eso no hay dudas. Es difícil volver al hogar.

   El autobús estaba por llegar a la última parada del recorrido. Allí bajaría el último viajero. El chófer lo observaba a través de los espejos atornillados frente a él. Veía a un chico preocupado, mirando el paisaje nocturno por la ventanilla. Él parecía temblar y no por las vibraciones del vehículo. De verdad, lo notaba asustado. El conductor veía más allá del pasajero, como si fuese transparente, o eso creía ver. Ese muchacho le daba pavor, de eso estaba seguro, pero ya estaba por bajar de la unidad que conducía, en su última vuelta de la noche fría de un inminente invierno crudo.
   El chico se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta trasera. Tocó el timbre solicitando la próxima parada. Era el último pasajero de un recorrido intenso, como si las once de la noche fuese una hora pico.
   El autobús rojo se detuvo en la parada y el muchacho bajó sin mirar a los lados. El chófer renovó su marcha, dichoso de dejar atrás al pasajero que tanto miedo le generaba. Debe ser un delincuente, pensó una que otra vez mientras lo observaba. Pero nunca le había hecho nada que confirmara su teoría en todos los meses que llevaba en el servicio nocturno. No sabía, ni le interesaba saber, de dónde provenía el chico. Era blanco como una manta de nieve en Bariloche en plena nevada. Las oscuras ojeras bajo sus ojos insinuaban que el muchacho jamás descansaba. Su cuerpo flaco y huesudo decía a gritos que no comía demasiado. Y jamás se había atrevido a hablarle. Y el pasajero jamás le había hablado, y esta noche no sería la excepción. Sólo se dedicaba a marcar el boleto del muchacho y este seguía su camino para sentarse en el último asiento del coche, perdido en sus pensamientos.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Tres divagaciones de mi vida


CONDENADO POR MIS PENSAMIENTOS

    La Luna se eleva entre las tinieblas. Las estrellas brillan dentro de un mar de oscuridad infinita. El horizonte es marcado por el resplandor de las luces de la autopista. Y el silencio que me dice que ya no queda salida.
   Es el instante en que no queda nada excepto el miedo que llevo dentro de mí a lo desconocido. La brisa primaveral y los grillos me entregan una noche de sábado perfecta y romántica pero no puedo usarla con nadie. Solo, sentado afuera y debatiendo con mi conciencia, así pasa mi tiempo relativo. Pienso que algo habré hecho mal para estar solo, en vez de estar en algún boliche disfrutando la noche. Nadie me tiene en cuenta a la hora de la joda. Y eso, aunque no parezca, me pone mal.
   El hecho de sembrar esperanza y obtener desilusión desgasta mi alma y acorta mi vida. La juventud hace tiempo que me abandonó y las horas pesan en mi interior.
   Lo único que pido es una última oportunidad. El problema es que no sabré aprovecharla jamás. Ese es el destino que elegí para mí: sufrir en soledad.

   "El cambio solo se logra si uno es (siempre) el mismo".


ÓYEME, ÁNGEL DE MIS PALABRAS

   (Necesito escribir)

   Mírame. Llegué al final aunque nunca confiaste en mí. Te di todas mis esperanzas y me quedé con mi voluntad para caminar. Sí, eran muchos kilómetros los que debía recorrer y muchos me decían que no podría hacerlo. Una mujer fue la piedra en el camino que generó en mí especulaciones y esperanzas de un amor incipiente que jamás prosperaría; iluso de mi parte creer que enorme belleza sería capaz de amarme. Éramos como la luz y la oscuridad, jamás estaríamos juntos. Ella es luz, su sonrisa ilumina mi amor, sus ojos son las negras ventanas del amor, ¿para quién? Mejor no saberlo. Pero pude esquivar esa piedra al final con algunas consecuencias: derramé lágrimas saladas creadas con desilusión, rompí momentos agradables por pensar en ella, esquivé muchos amores que no me servían.
   Caminé, caminé y caminé. Siempre mirando al frente y olvidando los problemas que dejaba atrás. Alguien me extendió su mano cuando la luz se hubo apagado y me guió en la fría oscuridad.
   (Sí, sus manos eran cálidas y su voz dulce, casi angelical. Es mi ángel de la guarda, pensé. Me susurraba al oído palabras de aliento y acariciaba mi alma con su confianza. Se lo agradezco, de verdad.) 
   El sol salió, seguí mi camino. Llegué y miré atrás creyendo que todo había quedado en el pasado. Error, todo sigue siendo parte de mi vida, tanto lo malo como lo bueno. Ella continúa en mí como lo hace mi dulce ángel de la guarda; mis fracasos continúan como mis malos momentos; al fin y al cabo estoy armado de todo y todos, de amor y odio, de amistad y enemistad. Soy así, bueno y malo.
   Hay cosas que jamás cambiarán. Yo soy una. Pero sé que lo que quiero lo seguiré queriendo y, si lo tengo a mi lado, seré feliz.

   (Escribí lo que debía escribir, no quiero corregir porque el cariño tiene sus errores y, de los errores aprendemos).


UN DÍA PARA AMARTE, UNA VIDA PARA OLVIDARTE

    Cuando la noche culmina, los miedos se esfuman con la oscuridad. Los fantasmas que nos acometen se pierden en la claridad del cielo. Cuando nace el resplandor naranja en el horizonte, también nace una nueva esperanza y nace un nuevo sueño. Desde ese momento maravilloso en el que dejamos de imaginar dormidos, comenzamos a soñar despiertos. Pocos disfrutan ese acto de la naturaleza, pocos ven parir el Sol en el cielo negro.
   Se vive el día con tanta intensidad que dejamos pasar muchas cosas importantes. Olvidamos que somos nada en el universo. Olvidamos que somos un instante despreciable para el universo. Olvidamos que el universo nos devora ferozmente hasta sumergirnos en su final.
   Durante el día me enamoro y durante la noche me olvido. Durante el día existo pero durante la noche soy nadie. Durante el día estamos protegidos por el sol pero durante la noche rondan nuestros peores temores. Durante el día soy ciego pero durante la noche veo con claridad lo que le oculto a mis ojos.
   El día está culminando. El sol está debilitándose a medida que se asoma al horizonte. Las nubes fluyen sobre el sol en un torrente de tranquilidad dinámica. La noche espera ansiosa devorar la cordura de los débiles y los sueños de los estúpidos.
   No dejaré que el sol se lleve tu aroma y frescura juvenil y me deje el olor a muerte y pesadillas que la noche necesita para alimentar los miedos de los que no queremos ver el futuro sin pisar el pasado ni olvidar el presente.
   Nunca más vuelvas a dejarme sin decir adiós; nunca más vuelvas a pedirme que no demuestre lo que siento por vos porque no quiero ocultarme en la noche para salir de día.
   Tus ojos dicen la verdad cuando me mentís. Tus ojos ven en mí lo que nadie es capaz de comprender cuando me expreso.
   Tu amor es mi día. Tu adiós es mi noche.
   Me gustó el momento de ilusión, ese momento en que aún existían esperanzas de tenerte para mí. Ese era mi amanecer bello. Fue bello mientras duró.
   Luego llegó el día, la tarde. Ya estaba demasiado "arrastrado" hacia vos. Ya estaba demasiado enamorado.
   En el atardecer comencé a tener sospechas de que nada iba hacia buen rumbo y empecé a hundirme en la oscuridad de la depresión.
   La noche llegaba y me consumía lenta y dolorosamente. Por las noches te extrañaba, aún te extraño.
   Mi amor por vos puede definirse como un día en mi vida. Puede definirse como 24 horas en un día de 25 horas.
   Esa era mi idea. Expresarme para desahogar lo que me tiene a maltraer. Espero que el futuro me lleve a leer estas palabras y ruego reír en vez de llorar.
   Que sea un bello recuerdo y no un fantasma del pasado.

   Así es como el tiempo avanza implacable sobre nuestras vidas aunque nunca podrá borrar estas palabras repletas de verdad que escribí hace un año...



   Eso es todo por ahora, qué se le va a hacer... A veces suceden cosas extrañas en la cabeza de uno.


domingo, 16 de octubre de 2011

Sobre el tiempo (Cuatro locuras)

CELULAR


   No deja de mirar su celular. Tan inexpresivo, tan apagado, tan infame. Solo debe tomarlo y llamarla.
Todas sus dudas tendrían final en esa llamada, pero debe resistir y esperar, así pesa el tiempo. Él, incapaz de hablarle de frente hasta hoy. Ella, demasiado expresiva en sus sentimientos que lo intimida a Él.
   Somos compañeros, piensa Él, ni siquiera somos amigos. ¿Lo habrá pensado?
   Sentado, con la tele encendida, no la mira, sólo la escucha. Está apoyado de brazos sobre la mesa con la cabeza inclinada observando ese maldito celular. Llamala y sacate esa puta duda de una vez por todas, le dice la voz que lo acompaña desde que tiene noción de la vida.
   El silencio inunda la noche totalmente oscura y fría. Extiende la mano con intención de tomarlo pero se arrepiente rápidamente.
   Dejé pasar mucho tiempo y muchos momentos pero si no lo hago ahora perderé para siempre. La perderé a Ella. Quiero saber qué piensa de todo esto. Tengo que terminar lo que empecé ya pero tengo miedo.
   El miedo lo invade desde la última vez que le dijeron que NO en el amor. Teme que vuelva a suceder. Sería demasiado para su corazón que muy agrietado está. Pero también está echada la última carta. A todo o nada. Dijo que lo pensaría, que no se imaginaba nada de lo que le dije. Que necesitaba tiempo. Siempre es así. Un modo muy agradable de inyectarte el veneno sin que sientas dolor hasta que hace efecto.
   La luz del celular se enciende. Comienza a sonar una canción de Molotov. Es una llamada. Toma el celular y lee el nombre del llamante. Es Ella.
   Me está llamando. Pensó lo que le dije.
   Presiona la tecla verde y se acerca el auricular al oído.
   -¿Hola?


OSCURIDAD (PALABRAS METAFÓRICAS DE UNA IDEA ABSTRACTA)

   La luz se había extinguido de golpe. La oscuridad bañaba la tarde de verano. 
   El Sol había estado implacable hasta el preciso momento en que su luz simplemente desapareció, se extinguió. No había ni un sólo rastro de existencia de luz. No había electricidad. Las linternas, velas, celulares, ningún objeto emitía luz. Simplemente, había desaparecido. El miedo comenzó a trabajar y usurpar los cuerpos de los seres vivientes sobre la Tierra.
   El silencio acompañado de la oscuridad era el cóctel que más temor daba. No por el hecho de que haya silencio sino por el hecho de que se podía oír las voces del pasado al acecho de la mente de los pocos sobrevivientes. Las voces estaban más cerca y se las oía más fuertes. Las escuchaban dentro de sus cabezas. Podían sentir los latidos de sus corazones al ritmo de sus respiraciones y sincronizados con el sonido de las palpitaciones de las sienes.

   Hace tres días que la luz desapareció para siempre. Las plantas están muriendo. Los animales enloqueciendo y matándose los unos a los otros. La mayoría de los humanos han perdido la cordura (y los que no, pueden ver los fantasmas esperándolos pacientemente para llevarlos). El oxígeno se está agotando. Sólo es cuestión de tiempo para que la vida desaparezca de la faz de la Tierra.
   El tiempo dejó de existir para toda la eternidad. El infinito rodeó los cuerpos de los que se han ido y espera que el infierno ceda su lugar.


MENTIRA

   Es inevitable caer. Debemos tenerlo siempre presente; porque si uno quiere ganar, tiene que aprender a perder.
   ―La mentira es la que destruye la confianza con toda certeza.
   ―De eso no hay dudas.
   Lo que genera dudas es el funcionamiento de los pensamientos del mentiroso y, a veces, traidor. ¿Cómo puede estar confundido sin saber qué acto realizar? Le duele en el alma mentir pero siente una gran sensación de placer una vez que lo ha hecho. Es inevitable, el mal está en nosotros y nos genera placer dejarlo actuar, aunque después queramos sanarnos con actos de bien, todos buscamos un lugar en el cielo pero antes queremos conocer el infierno, por simple curiosidad.
   ―Tú sabías toda la verdad. Siempre la supiste y no me dijiste nada.
   ―Lo lamento, temía que la verdad te hiciera daño.
   ―Eso te hace cómplice de su mentira. Me ocultaste la verdad, siempre la supe, y también la oculté para que ustedes se hundieran aún más en su propia mentira, se les escapó de las manos.
   No existe cura para estas telarañas de mentiras y traiciones, porque todos son culpables. Todos son mentirosos y traidores. La mentira es como un virus que se expande entre los seres infectando la honestidad hasta límites insospechados.
   Tarde o temprano, la verdad se conocerá y, desde ese momento, otras mentiras nacerán; sólo debemos dejar actuar al tiempo, destructor de mentiras. Necesitamos las mentiras para vivir, para llegar al final de la vida creyendo que hemos sido inocentes de nuestras propias trampas.
   ¿Cabe la necesidad decir que todo esto ha sido una simple mentira?
   Mentira.


TE EXTRAÑO

   Oh, extraño tus besos y tu mirada.
   Mirada: llena de fuego, luz y alegría, no puedo olvidarla; ella es la gran fortaleza de tu belleza inolvidable. Perfecta, eterna, joven.
   Ojos: ¿qué ocultaran esos bellos ojos iluminados por tu alma que no conoce el tiempo? Mirarlos provocaba que me perdiera en un mundo profundo de amor, campos de vientos que susurraran tu nombre al oído; imposible olvidarte; imposible no extrañarte.
   Voz: aún puedo oírla en mi cabeza, puedo oír tus palabras disparadas hacia mí cuando te enojabas, gracias, pues era protagonista del momento, y tu voz pronunciando mi nombre con su suave y monótono sonido, dulce como la luna llena en una noche de primavera.
   Amor: es demasiado el amor que debo guardar para alguien que lo quiera, alguien que lo acepte. Esperaré pero nada evitará que deje de extrañarte, soy un hombre enamorado de una utopía del amor; enamorado de una diosa olvidada; enamorado de la noche, de la dulzura, de tu imagen perfecta.
   (No hay nada que me proteja ante semejante belleza, oigo a mi corazón galopar por los campos del amor refrescándose con los besos de tu aliento, gritando que jamás te olvidará, jamás podrá sacarse el nombre tallado a pasión de tu nombre; tu amor es la ceguera de mi olvido, nunca podré olvidarte. Tu nombre está marcado en mi memoria; siempre: TE EXTRAÑO.)



martes, 6 de septiembre de 2011

Rosa Negra


Oh, Rosa Negra. Estás muriendo por la sequedad de tus lágrimas. Tus pétalos caen acariciando la brisa que envuelve el amor del cofre de la inseguridad.
¿Quién te ha dicho “NO”?
Estás marchitando tus buenos momentos por un error de la ceguera de un ciego que no quiere ver. Tus espinas ya no duelen; olvidaron cómo crear heridas en los labios; olvidaron cómo besar; olvidaron cómo liberar su pasión.
Oh, Rosa Negra, no te entregues al fracaso de la vida. Oh, amor mío, déjame entrar en ti y enseñarte a amar.
Rosa Negra, estás deshojándote en el olvido de un mal amor.
Yo no te miento: yo te sabré amar.
Él no te ha visto a los ojos, él no te ha oído. Perdónalo por equivocarse, olvídalo y déjame ser el agua que necesitas beber; déjame regalarte mi vida; déjame oler tus caricias.
Él no merece tu sufrimiento. Déjalo en el pasado. Y recuerda:
yo nunca te diré “NO”.

sábado, 6 de agosto de 2011

Nacida del estímulo de una canción


“El amor de mi vida”, dice la canción de Queen al tiempo que algo surge en mi cabeza, tal vez sea un sentimiento, tal vez un pensamiento. No sé, se me hace difícil diferenciar entre ideas y sentimientos. A veces van en un sendero demasiado estrecho, uno a la par del otro. Eso hace difícil distinguirlos como dos entes separados, parecieran ser cuerpo y alma fundiéndose para formar la unidad que muchos llaman amor, parecen sólo uno.
He aquí donde surge mi duda: ¿el amor piensa? No lo creo, pero sí creo que los que aman piensan (eso se los debo ya que yo nunca he amado, aunque he convivido con seres que han amado. El amor no existe para mí, es sólo una idea para equiparar el odio que nos rige. Que en mí no haya existido el amor no quiere decir que algún día pueda existir). En fin, el cielo está en el suelo, y yo voy buscando un ángel que me regale un beso cuando llegue a casa. Alguien que se ría y llore conmigo, que comparta mi felicidad y mi tristeza.
Hoy quiero llegar a mi destino y que un abrazo me esté esperando al otro lado de la puerta. Sé que no podrá ser; si yo no creo en el amor, éste sencillamente desaparece de mi vida. Percepción de realidades, podríamos decir.
No sé, quiero llegar a casa. A esa casa que llamo hogar. Quiero que el amor se expanda allí dentro como si fuese un gas venenoso —para el corazón—. Sigo buscando a ese alguien que sea capaz de escribir en mi alma las palabras "TE AMO", sigo creyendo en mí y en que podré crecer para dejar las puertas de mi casa abiertas y mi corazón a merced del cambio...

martes, 2 de agosto de 2011

Soy tu idea




Déjame huir de esta cárcel de cristal. Quiero sentir tus labios en todo mi ser. No esperes, el tiempo es valioso. Cierra tus ojos y déjate llevar por tus instintos, por mis palabras.
No hay demasiado por decir: soy la idea que gira dentro de tu copa mientras esperas a que el tiempo pierda su valor. Soy lo que no quieres ver; soy tú. Entrega tus labios a mi ser.
Déjame huir dentro de tu cuerpo. Déjame borrar tu memoria con mi aroma. Déjame morir en tu calor. Déjame ser libre.



Para El Edén de Los Novelistas Brutos, de Cristian Barbaro. Ejercicio de Literatura.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Adiós


   —Siempre fuiste parte de mi vida, ¿sabes? Nunca pude arrancarte del todo de mí ni de mis recuerdos —le dijo en un frío susurro que se llevó el aullido del viento invernal acosado por las gotas de lluvia. 
   El viento era fresco y le dolía cuando se estrellaba contra la piel de él. El cielo estaba nublado y las gotas finas de la lluvia que caían del mismo anunciaban una tarde fría y lluviosa, ése era el comienzo (y el fin al tiempo). Él estaba parado con su ramo de flores. Quería hablarle por última vez. Despedirse.
   —Por ti aprendí de mis errores; ahora debo olvidarte y continuar adelante ya que tú me olvidaste primero, cuando te necesitaba.
   Hizo una pausa.
   Su pelo quería huir de sus ideales, quería ser arrancado por el viento mientras sus lágrimas recorrían horizontalmente el rostro de él, dejando un marcado camino de penas y fuerzas débiles, hacia atrás. 
   —Te olvidaste de mí. Me dejaste morir en el futuro y me arrancaste la vida de mi memoria. Jamás te lo perdonaré. Te llevaste a mi familia, a mis amigos, a mis amores, a mi historia. Dejaste una mancha oscura en mis instantes. En todos mis instantes. Si aprender de los errores implicaba este precio, jamás habría aceptado. Ése fue mi último error. Adiós.
   Se inclinó hacia el suelo y dejó el ramo de flores en el césped, donde se encontraba la tumba del Pasado.

Carta rota



   Bueno. Es difícil expresar lo que siento en estas líneas escrita a mano con la razón. Espero que me entiendas, por dentro fuimos iguales, uno mismo; así funciona el amor, creo, así actúa: a través de nuestras creencias. Sé lo mucho que te dañé, y todo por culpa de una fantasía en mi cabeza. Sé lo mucho que perdí al decirte la verdad de un modo tan idiota. Sé que no tiene sentido seguir escribiendo esto ya que pronto te veré, al menos eso espero. Escribir es un exorcismo en mí; en las palabras dejo mi eternidad y vuelco mi honestidad, también un poco de mi locura, ¿entiendes? Eso espero.
   En fin, no voy a dar más vueltas al asunto que me llevó a escribirte. Algo se rompió. Lo sé y creo que tú también. (No es nada de lo que nos imaginamos en un principio.) Algo falló en la realidad y creo que es por eso que estamos en esta situación tan difícil. O estoy en esta situación tan difícil. No es fácil admitir que tú ya no estás en el mundo de los vivos, por eso a veces siento que es un poco inútil el sentido de estas palabras, aunque por otro lado lo leerás, algo en mí me lo dice. (A veces creo que estoy un poco loco, ¿me estaré equivocando?)
   La realidad está rota, quebrada, agrietada. Por ésas grietas desborda fantasías y un poco de locura humana. Una locura que sólo es capaz de ser retenida en nuestras cabezas, hasta el final. Tú fuiste llevada a ese mundo que no existe —contra tu voluntad (y la mía también)—, al menos ante nuestros ojos, de los que estamos vivos. ¡Mierda!, si no me hubiese quedado paralizado durante un segundo habría logrado alcanzar tus manos y salvarte, pero el miedo fue protagonista absoluto en mi cuerpo. Por un instante —ése segundo— que desencadenó esta locura de fantasías reales, en un mundo de sueños.
   Lo lamento, Amor, lo lamento mucho. No quise que te fueras de ése modo. Y creo que pronto nos encontraremos dónde sea que estés porque el mundo sigue quebrándose más y más. Arrojaré esta carta por una de las grietas, y esperaré a que la leas. Sé que ella morirá como tú. Sé muchas cosas pero no comprendo nada.
   La realidad continúa rompiéndose. Las grietas se extienden como redes de venas vitales de la realidad que se debilita en un arroyo de confusión.
   Creo que sigue siendo inútil continuar escribir pero también sé que así puedo escapar de esta realidad alterada por nuestro poder... el poder de crecer, el poder de creer…

Con mucho cariño, de tu Amor.

martes, 19 de abril de 2011

Paradoja



   «No temas a la oscuridad. No estás solo en el mundo.»
   La noche es ciega y los caminos se confunden con los atajos. La luna no ha salido esta noche y no volverá a salir nunca más. El tiempo se ha detenido. La eternidad ha tocado a su fin. Un error en el Universo destruyó los enlaces vida-materia de la realidad.
   Debemos caminar tomados de las manos para no separarnos jamás. Oigo sus latidos, su respiración nerviosa y entrecortada y sus pasos a mi lado. Las hojas muertas crujen al ser aplastadas por nuestros pies. No sé cómo ha sucedido ni por qué. Sólo sé que el Universo ya no existe y nosotros, la vida, tampoco.
   No podemos ver, todo está completamente oscuro. No hay estrellas en el cielo ni fuego en el infierno. Temo por la muerte de la eternidad porque su esencia se disuelve en nosotros, haciéndonos eternos.
   —Tengo miedo —me dice ella con la voz tambaleándose entre la línea de la locura con la cordura, intentando mantener el equilibrio para no caer a los abismos de sus pensamientos—. Creo que nunca llegaremos.
   —Yo también lo creo —le digo—. Pero debemos intentarlo. No hay tiempo por perder ya que no hay tiempo y, por ende, no será un problema.
   —Tampoco será la solución —agrega ella—. Las leyes de la Física maduraron hasta pudrirse en su esencia y consistencia.
   Y así fue.
   Estaba a la vista de nuestros ojos. Cada teoría, cada ley, cada modelo que idealizaba la realidad, la naturaleza, lo ocultaba entre sus líneas. El principio y el fin eran lo mismo; el Big Bang sólo era una teoría que buscaba calmar nuestra sed de dioses, fue creada por el Hombre para desplazar a Dios sin otro fundamento, nosotros necesitábamos ser nuestros dioses. El Todo era sencillamente un Instante y nosotros habíamos vivido durante ese efímero intervalo de nada. Sólo en ese intervalo eran válidas todas las leyes y teorías que científicos habían estudiado durante décadas, siglos. El tiempo no había existido, el Todo era un sencillo punto en un plano cartesiano de algo mucho más grande, mucho más colosal, inimaginable.
   Hoy el tiempo, el Instante, ha decidido morir y, junto a él, la eternidad lo ha acompañado al olvido.
   La luz ha desaparecido junto al tiempo y la eternidad. Todo el espectro electromagnético ha desaparecido: luz, calor, comunicación, vibraciones. Hasta nuestros sentimientos se bifurcaron en el vacío. Sólo oscuridad. Sólo frío. Sólo nada.
   Caminamos sobre una superficie que me exigí a creer que es un suelo de otoño pero no hay nada allí realmente, si es que alguna vez existió la REALIDAD. No hay principio ni fin, no hay extensión. Sólo hay un punto: nuestro Universo, y se está borrando.
  Lo peor de todo, lo que tanto tememos los seres vivos, es que tampoco existe la muerte.
   Estamos destinados a vagar por este instante el resto de nuestra eternidad. El problema es que, como dije antes, la eternidad ya no existe.
   —Es una paradoja. Nosotros somos una paradoja —le digo a la atmósfera vacía que me rodea, mientras espera  mi orden para transformarse nuevamente en ella así no me siento tan solo en este punto universal.
   —Te amo —me dice ella eludiendo nuestros verdaderos destinos.


Safe Creative #1104209020025

domingo, 3 de abril de 2011

A esa mujer

   Me miraba a los ojos mientras hablaba. Estaba triste aunque sus ojos emitían una paz y armonía pavorosa. Y parecían soñadores. Se lo veía muy cansado de luchar contra el monstruo de todos sus días; aun sabiendo que perdería, no se rendía.
   -Ese es el problema. Ella no quiere saber nada de mí -me dijo-. Yo hago lo imposible para ganarme su respeto pero siempre termino ensuciándome más. Ya no sé qué hacer. La amo aunque ella utilice sus palabras para despedazarme en mil partes. Esas palabras que vienen acompañadas de odio y vaya a saber uno qué otros sentimientos más, excepto amor. 
   >> Es cierto que no hice demasiado para que me quiera como mínimo pero tampoco hice males para que me odiara como lo hace. Es mujer, es el aliento que necesitamos los hombres para vivir, es el aire que respiramos, sus sonrisas mueven el mundo, etcétera, etcétera... Son cosas que no puedo decirle cuando la tengo delante de mí porque le tengo miedo. Son poderosas y nos controlan a su modo y regocijo. 
   >> Últimamente estuve pensando en largarme de la ciudad y empezar desde cero. Una nueva vida en la que las mujeres no sean un problema grave. 
   Yo no sabía qué decirle. Sus palabras salían de su boca en un torrente descontrolado y sincero, y no quería callarlo. Todos necesitamos desahogarnos en algún momento.
   -Siento que voy a explotar -continuó-. Tengo que decirle algo antes de irme, no puedo guardarme este enorme peso que las palabras calladas ejercen sobre mí. Le tengo que decir que, por más mal que me haya hecho, aún la amo. Tengo que romper el silencio que inventé para evitarla cuando estuve enojado. Tengo que romper el frío clima que se crea en un lugar cuando estamos juntos. Tengo que gastar el duro filo de su mirada cortante hacia mí. Es más, debo acabar con su frialdad y es lo que haré ahora mismo.
   Supuse rápidamente que él debía estar equivocado en algunas descripciones. Ella es bonita y muy alegre. Su sonrisa desarma cualquier mal humor y cambia el clima negro de un lugar a blanco con una dulce alquimia. Pero él no lo entendía, nunca lo entendería. 
   Se levantó abruptamente sin saludarme y se fue apresurado como alma que lleva el diablo.
   Nunca más lo volví a ver. Nunca supe que fue de él y lo que le dijo a ella. Creo que el amor que sentía se lo tragó sin piedad y lo escupió en un mundo de locura interminable donde las voces nunca se oyen pero se sabe qué significan. 

   Mi voz dice TE AMO y estas palabras frías y muertas caerán a tus pies para serte fieles hasta que el amor eterno acepte que es efímero. Y el odio que hoy sentía se disolvió en un mar de tiempo y pensamientos razonables. 
   Ahora me queda romper la barrera del silencio entre vos y yo para que escuches lo que tengo para decirte y acabar de una vez por todas con esta ilusión soñadora.

viernes, 25 de marzo de 2011

A través del espejo

               Bien, ahora que estamos frente a frente hablemos. Tengo algo para decirte. Trataré de ser claro y breve en todo momento.
   ¿Cómo?

   No me vengas con que no entendés nada; entendés a la perfección y sabemos muy bien que este momento algún día llegaría. Te hiciste mierda contra la pared por jugar sucio.
   Durante mucho tiempo me utilizaste, siempre que me necesitabas ahí estaba yo para darte una mano. Pura hipocresía lo tuyo.
   Cuando necesité tu ayuda desapareciste del mundo como por arte de magia.

   ¿Dónde estuviste? ¿Cagando a alguien más?

   No me mires así, comprendés cada palabra que te digo.
   Debo agradecer que me di cuenta a tiempo de la clase de persona que sos y, así, alejarme a tiempo. También agradezco a ésas personas que son amigos de verdad y están cuando más los necesito. A vos no quiero volver a verte jamás. Desaparecé de mi vida.
   No soy juguete de nadie; en cambio, vos sos juguete de tu propia mentira y marioneta del destino que elegiste. No podrás cambiar jamás.
   Ése muro de vidrio helado e invisible, que nos divide las vidas paralelas, no es capaz de dividir los sentimientos entre dos seres, sean buenos o malos. Hoy soy puro odio y lo sentís por más muro invisible que haya entre nosotros.

   Te dije todo, creo que no me falta nada más.
   Ah, sí, una cosa más: me DECEPCIONASTE.



   Chau, podés irte... Desaparecé de mi vida.

martes, 22 de marzo de 2011

Despertar


Desperté de repente, sobresaltado por los golpes de la realidad.
Aún podía recordar el último sueño. Tú estabas allí. Dentro de mis fantasías.


La oscuridad gobernaba mi habitación y el silencio secundaba las conversaciones de la noche.


Un sabor amargo inundó mis labios al descubrir que tu amor era un complejo sueño construidos con deseos apasionados.


Encender la luz no era la opción adecuada. Si lo hubiera hecho, el efecto residual del sueño se habría esfumado en el olvido de la claridad. Quería cerrar los ojos y volver a soñarte.


Al menos allí era feliz.


Al menos allí, en los sueños, la alegría era real.


Intentaba sumergirme en los sueños pero mis pensamientos no me dejaban. Algo había hecho mal. Algo me había dejado solo.


Solo.


SOLO.


No debía pensar. Los pensamientos matan a los sueños. Y yo no quería matarte. Te necesitaba. Mi cama estaba vacía.


El silencio era absoluto. Las conversaciones nocturnas convergían en las garras de la realidad. 


Ya era tarde para regresar. 


Desperté, ahogándome en la realidad.


Te escapaste de mis sueños una vez más.



lunes, 28 de febrero de 2011

La Noche

   En la intimidad de su oscuro cuarto, en la comodidad y abrigo que sólo su cama es capaz de dar, piensa en todo el tiempo que está dejando escapar. Él piensa en los días, las horas, los minutos que pierde a causa del miedo.
   Sabe que mañana volverá a verla. Volverá a interactuar en su vida. Volverá a hablarle. Volverá a disfrutar el día junto a Ella en el trabajo. Pero está noche es cruel. Como todas las noches.
   La Noche le recuerda que la vida es fugaz y, que si no aprovecha cada momento, mañana tal vez sea muy tarde.

   La Noche es la vengadora de su silencio y miedo. 
   La Noche quebranta sus pensamientos.

   Está decidido. Mañana hablará con Ella. No quiere pensar en que la muerte puede estar a la vuelta de la esquina y que morir sin haber vivido sería un triste final. Morir acompañado por Ella es como quiere morir, feliz. Morir amando y amado.

   Siempre por las noches piensa qué hay más allá de la vida.
   ¿Qué carajo hacemos en este mundo? Es difícil encontrar una respuesta sensata sin involucrar lo divino. Todas las noches él piensa en ese último minuto. Por eso está decidido. Mañana hablaré con ella, se dice a sí mismo, mañana sí o sí. No puedo esperar más. No quiero esperar más.

   Mañana llegará. La saludará como todos los días. Vivirá el día como todos sus días. Y, como todos los días, el silencio inundará su garganta con complicidad del miedo, y no será capaz de decirle lo que siente por ella.

   Al final, como un círculo vicioso, al llegar La Noche volverá a pensar en ella, en la muerte, en la vida y en el día perdido por nada...

Miedo silencio miedo silencio… La Noche oculta mis secretos en su oscuridad solemne

miércoles, 16 de febrero de 2011

Micro (Autobús)

Un pequeño relato para leer mientras viajas en micro...







   Hoy, al finalizar el trabajo de todos los días, fui a esperar el micro. Como todos los días, era parte de mi rutina. Solo que hoy tuve una extraña sensación en mi interior cuando el micro se hubo detenido delante mío. Dudé si subir o esperar al siguiente. Pero esperar al siguiente era perder una hora, estaba demasiado cansado y, además, jamás escucho a mi interior oscuro. No creo (o creía) en sucesos sobrenaturales. No era más que producto del cansancio, últimamente imaginaba muchas historias y situaciones extrañas. Aunque…
   Durante el trayecto pude observar por la ventanilla que el mundo retrocedía hacia atrás en el tiempo en lugar de avanzar normalmente. Era extraño. El sol recorría su trayecto de oeste a este y las calles se renovaban kilómetro a kilómetro. Los coches y la gente marchaban gobernados por una extraña ley del mundo del revés y anormal flujo temporal. 
   Al bajar al frente de casa, o donde era el frente de mi casa, noté que había grandes cambios en el pueblo. Había sido víctima de un retroceso, de un viaje en el tiempo, al pasado. Creía que era otra ilusión provocada por el cansancio arriba del micro. Creía que el viaje en micro me había engañando, que me había dormido mientras viajaba y todo esto era un simple sueño. Pero me equivocaba. Mi casa ya no estaba en el lugar de siempre. No estaba. Solo había un baldío. Y todo era muy real para ser un sueño. Todo ES muy real. TODO ES REAL.
   Estoy en el pasado. Y esto es tangible.
   Mientras escribo estas líneas, continúo esperando ese micro que me devuelva a donde pertenezco, al futuro. Aún no ha llegado. Pero no importa. No creo que mañana llegue tarde al trabajo. Tiempo es lo que me sobra.


Safe Creative #1102168506536

sábado, 12 de febrero de 2011

Vacío




   Valentín de algo estaba seguro: ella se había ido y no iba a volver.  
   Entró en su casa y la encontró un poco diferente. Algo había cambiado. La mesa del comedor no estaba en su lugar. Mejor dicho, no estaba en ningún lugar de la casa. Miró el rincón donde solía estar el televisor y éste tampoco estaba. Ella se lo había llevado. Se había llevado muchas cosas. Se dirigió a la cocina y comenzó a observar con atención. Abrió la heladera y no había nada más que una botella de cerveza, vacía, le dolió profundamente esa desagradable escena. Fue en busca de comida y halló absolutamente nada. La cocina estaba vacía a excepción de la heladera y algunos muebles pequeños, también vacíos de lo que alguna vez tuvieron dentro.
   Valentín caminó hacia su cuarto para averiguar qué se había llevado ella de aquel sector que compartían y disfrutaban sus buenos orgasmos; ese mismo lugar que fue testigo de la discusión de la noche anterior, la primera y última de su matrimonio. La cama estaba en su lugar pero sin sábanas. El ropero estaba vacío, sin ropas, excepto un traje negro, el de luto. Ya no estaba la ventana, también se la había llevado con el paisaje que ofrecía.
   Fue al baño y sólo se encontró con el espejo, no había inodoro ni ducha, debería olvidarse de leer el periódico deportivo y fumarse un cigarrillo al mismo tiempo, y de bañarse. Cuando estaba por salir del baño le llamó la atención que no hubiera reflejo en el espejo. El espejo parecía una ventana a la oscuridad absoluta, lo único que reflejaba era su cuerpo rodeado por esta oscuridad. Se acercó para verse mejor. Se miró a los ojos y lo que vio no le sorprendió: estaban vacíos.
   También se llevó mi vida, pensó Valentín. Era catorce de febrero.


Safe Creative #1102158498216