III. Resistir
1
Raúl se detuvo frente a un enorme supermercado, Gabriel hizo lo mismo, con cierta curiosidad.
―¡Podés salir, Armando! ―gritó al interior.
Un muchacho se asomó a la puerta, miraba hacia todos lados con suma cautela. Luego lo observó a Raúl y sonrió.
―Le presento a Armando Gutiérrez ―le dijo a Gabriel―, nuestro chico universitario.
Gabriel se acercó al muchacho, este último parecía un poco asustado.
―Un gusto, mi nombre es Gabriel Agüero.
Raúl le relató a Gabriel que se habían acercado al almacén para buscar alimentos cuando vieron acercarse el Peugeot y luego detenerse en medio de la avenida. Raúl se había asomado por curiosidad, no era normal ver movimiento donde no había nadie; luego, había visto toda la escena desde principio a fin. Había visto a la mujer transformarse en uno de los invasores.
―Es increíble, ahora sabemos que se parecen a nosotros ―dijo mientras ingresaba al supermercado.
―Eso es algo muy malo ―observó el chico universitario.
Raúl asintió. Su rifle colgaba del hombro derecho. Llevaba en el cinturón un revólver plateado, calibre 38. Él estaba preparado para cualquier cosa. Gabriel pensaba en lo cerca que había estado de la muerte, sintió un escalofrío. Luego lo miró a Armando.
―¿Estás asustado? ―le preguntó al universitario.
―Sí.
―Yo también.
